Jesús Marcos: 35 años de Dibujos y Grabados

Jesús Marcos presenta en esta ocasión en el Museo Sivori una exposición retrospectiva de sus dibujos y grabados. El objetivo del artista es mostrar la transformación tanto temática como plástica de sus obras. Podemos hablar entonces de diferentes etapas a lo largo de su producción.
La primera de ellas comienza con su viaje a México gracias a una beca del Fondo Nacional de las Artes y se extiende desde 1966 hasta 1972, trabaja allí por primera vez con grabados sobre planchas de metal pero fundamentalmente se dedica al dibujo, así surge la serie “Seres atrapados” utilizando temperas, pasteles grasos y tinta chinas, a mitad del camino entre el dibujo y la pintura. A fines de 1966 aparecen los marcos ovales y lo que será identificatorio en la obra del artista, su manera de componer a través de la acumulación y el fragmento. En este mismo periodo da inicio a otra serie “The big city” anterior a su estancia en Nueva York. En ésta los fragmentos se recomponen más libremente y en forma más abstracta y emergen los elementos que hacen referencia a la gran ciudad. En 1968 viaja a Paris y trabaja con xilocollage, ensamblados y grabados en relieve, que dan origen a la serie de los “Paisajes urbanos” y es aquí donde mejor se observan las huellas de su estadía en la ciudad americana, especialmente en el uso de tintas planas y en la influencia de la grafica, ambos recursos típicos del “pop”. El empleo de la técnica del grabado en relieve no fue una enseñanza de su maestro Berni, sino del que fuera su amigo en París, Rodolfo Krasno. Es el comienzo de los años setenta y ya se insinúa la ruptura del borde externo del marco.
La segunda etapa coincide con su retorno a Buenos Aires, a fines de 1972. Trabaja con las series de los interiores y “Al abrir la puerta” en las cuales entabla un juego onírico y que como el mismo declara “Un cuadro puede estar bien resuelto pero si no logré el clima que busco no está terminado” Esta etapa es sumamente productiva en dibujos y en serigrafías, muy pictóricas estas últimas y donde a la manera cubista predominan los diferentes puntos de vista del objeto, rompiendo la idea de un punto de vista único y privilegiado.
A partir de 1975 desaparece la figura y surgen los “Paquetes atados”, botas y zapatos y es el periodo donde mas se siente la influencia de sus maestros Castagnino y Berni, en especial este ultimo para quien la pintura era un arma de cuestionamiento. Para Marcos la idea era vivir lo que estaba pasando y de esta manera el entorno terminó por borrar a la figura y “aunque ésta esté ausente, estos objetos de uso cotidiano ya no son naturalezas, sino objetos humanos fabricados por el hombre y que terminan ocupando su lugar”
En la siguiente etapa es abordado el tema del autorretrato, que se transforma en otro tópico conocido como el artista en el taller. Aquí del orden compositivo original, emerge la imagen fragmentada, primero como forma y luego como objeto, que se arma gracias a un elemento unificador, en este caso la luz.
La cuarta etapa comienza en los años 90, más específicamente abarca de 1992 a 1996 y se centra en el grabado. Por un accidente re recluye en su taller y uno de sus hábitos es trabajar con música. Así se origina la serie de la “Música” pero son solo sus instrumentos los que aparecen, la figura del interprete surge casi al final de la etapa en 1994 con obras como “Estudio para un ensayo de tango” o “Músico apasionado”
La etapa final que nos presenta el artista se extiende desde 1997 a 1999, solamente hay un dibujo que es que da origen a la serie “Personajes desplazados”, el resto son grabados. El tema del circo le da la posibilidad para trabajar la figura humana con gran libertad. A su vez el personaje del equilibrista le sirve para dar coherencia a una idea, la de los seres desplazados donde su existencia parecería depender de un delicado equilibrio.
Marcos se define como figurativo, “Fundamentalmente me interesa la realidad…. Una conjunción de elementos, sensaciones, emociones, pensamientos y búsquedas que naturalmente deben coincidir con otra realidad que es la pintura”.
Dentro de las muchas variantes de la nueva figuración el resultado es una suma de diversos factores que convergen en lo que sería el estilo de cada uno” sin embargo esta visión de la realidad aparece fragmentada , discontinua, donde el fragmento, la acumulación, la perdida de estabilidad, la dificultad para recomponer la imagen nos hablan de otros lenguajes, crean otras realidades diferentes a las percibidas, y en definitiva también aluden a nuestras propias crisis contemporáneas. Pero el artista no pontifica ni determina, su discurso queda libre en sus posibles receptores y como en el cine de Einsenstein, otra de sus influencias, la yuxtaposición de las imágenes dará como resultado otra imagen en la mente del espectador que es la idea, lenguaje sutil del arte.